

tica en América Latina.
Territorio de los Estados Unidos. Presentación del
documento oficial (Andrea Chiappini).
la renuncia de México al TIAR (Jorge Luis Sierra)
2002, Brasilia, Brasil.
ciados.
pasado dejaron a la población del planeta en un estado
anímico de estupor producto de la indignación, el te-
mor, la inseguridad y el desconcierto que causaban las
horrorosas imágenes que emitían, desde temprano, las
pantallas de los televisores de todo el mundo. Ese sen-
timiento dio paso, con el correr de los días y los meses,
a una más cabal comprensión de que el mundo habría
de cambiar, indefectiblemente, de un modo irreversi-
ble. Los estadounidenses abandonarían, para siempre,
tornando progresivamente, también, como más pri-
mario en sus motivaciones y reducido en cuanto a la
tolerancia del disenso. En resumen desembocamos
en un mundo en el que la agenda quedó reducida
sólo a los temas de seguridad y aun éstos, abordados
preferentemente desde una visión estrictamente mi-
litarizada.
los caracterizaba. Para el pueblo pero sobre todo para
el gobierno norteamericano el nuevo mundo que se
abría ante sus ojos, se tornó un lugar más incompren-
sible, más hostil y sombrío, a la vez que se transformó,
rápida y progresivamente, en una suerte de continuo
geográfico en un todo apto para la punición de aque-
llos hechos terroristas. En contraste con ello cada país
del orbe se vería rápidamente compelido a la necesidad
de revisar su propia posición relativa dentro del nuevo
esquema mundial que emergía. Mismo que, a poco de
caminar, resultó ser ciertamente simplista.
sión y paz que la tradicional mirada democrática
estadounidense y de la mayoría de las naciones de-
mocráticas soñaban para el planeta cuando se apa-
garon los últimos estertores de la guerra fría y cuan-
do de verdad, se pudo pensar que era posible, por
vez primera, que el hombre dejara de ser lobo del
hombre. Una vez más hubimos de poner en duda la
capacidad del ser humano para procesar las diferen-
cias y consensuar las soluciones.
fue la dificultad de poder comprender, para quienes
no miramos la realidad desde la dialéctica de los
violentos, el trasfondo que movía el pensamiento de
los terroristas. Sin embargo, también con el correr
del tiempo y después de un análisis más sereno,
afloró la concepción que los motivaba. Esta era una
visión reduccionista, violenta y por cierto elitista de
la política, que a su vez se sustentaba en la idea
simplista de creer que cuanto peor las cosas para el
otro, mejor la situación para ellos.
mática bipolaridad, al quedar dividido en dos bandos
que, debemos admitir, son más bien virtuales que
reales, como luego irían demostrando los hechos de la
realidad. Por un lado se agrupaban unos pocos estados
supuestamente alineados con lo que el propio presi-
dente Bush dio en llamar “el eje del mal” y del otro,
quedaban el resto de paí ses supuestamente aliados en
rio de registración en:
http://www.resdal.org.ar/main-regis.html