LA PROFESIÓN MILITAR AYER Y MAÑANA

Jaime García Covarrubias
Marzo 2005


Introducción

La profesión militar es una materia de particular interés en el ámbito de la sociología militar, debido a que institucionaliza el lado más dramático del ser humano, como es la resolución de sus conflictos por la vía de la violencia. No obstante, paradójicamente es una profesión dotada de un sólido componente valórico que es necesario analizar y procesar para llegar la comprensión del fenómeno.

Básicamente, para entender a la profesión militar es fundamental conocer la interacción que ocurre entre la violencia como parte de la naturaleza humana, el Estado como poseedor de la violencia legítima, las FFAA como instrumento de ésta y la profesión militar como su fundamento axiológico.

Este trabajo es un ensayo que escribo sobre la profesión militar basado en anos de ejercicio de ella, investigación personal y el permanente estudio de las diferentes publicaciones que aparecen. El esquema que he seguido corresponde al diseño y contenido que le doy a mi clase de Profesión militar que imparto todos los anos en el Centro de Estudios Hemisférico de Defensa (Universidad Nacional Defensa) en nuestra sede en Washington DC.

Quiero advertir previamente que mi escrito se refiere a la profesión militar en el mundo occidental con especial enfoque en América latina, por lo que no contempla datos o análisis acerca del desarrollo de la profesión castrense en el mundo oriental. Lo anterior, porque no todos los parámetros de un continente son validos para el otro ni en esta materia ni en muchísimas otras.

Asimismo, por una experiencia de vida concreta mi enfoque, a momentos, privilegia los ejércitos por sobre las marinas o las fuerzas aéreas pero ello ocurre en situaciones muy precisas ya que intento en general que mi opinión sea lo más global posible. Quiénes hayan leído otros artículos míos acerca de este tema puede que encuentren que hay aspectos repetidos. Es cierto, no puedo evitar remarcar algunos aspectos ya dichos con el fin de fortalecer el análisis.

Le he dado el titulo de Profesión militar ayer y mañana debido a que intento explicarla a través de un recorrido histórico que encadena situaciones hasta llegar al presente permitiendo visualizar el futuro como consecuencia de un proceso de cambio social. George Clemenceau expresa en sus “Memorias”que el presente es un encuentro instantáneo entre el pasado con el futuro. Esa idea me llevo a organizar el trabajo de esta forma.


Evolución histórica

Existe variada información acerca de los primeros restos de fósiles que indican que el hombre primitivo empleó armas para la caza y se supone también que para defenderse de otros hombres. Esto nos indica que hace mas de 1.000.000 de anos el hombre ya fabricaba algún tipo de armas. Sin embargo, estas son especulaciones basadas en descubrimientos arqueológicos porque la evidencia histórica surge recién con la escritura esto es 3100 AC en las antiguas tierras sumerias, hoy Irak. Por lo tanto, a partir de ese momento se comienza a relatar lo que es la historia de la guerra y a conocer con mayor certidumbre como y porque los hombres se organizan para luchar. Sin embargo, el punto que aún se mantiene en debate es a partir de cuando el hombre tuvo actitudes violentas y agresivas contra otros hombres.

Pareciera que derivado de la necesidad de subsistir hay un momento en que el hombre debe luchar y para ello se organiza y razona acerca de la mejor forma de combatir a otros hombres. La causa de las peleas habría sido la necesidad de controlar el espacio (allí tenía la comida), agua, y fuego. En suma, el origen de la lucha entre los hombres habría sido provocado por la necesidad de controlar el acceso a los elementos esenciales de la creación.

En el plano mas especifico habría que señalar que hay muchas teorías acerca de las probables causas de la agresividad en el hombre y por ende de las guerras. Sintetizaré las ideas clásicas ya que a partir de ellas surgen variadas líneas que se han ido sofisticando en la medida de que aparecen mas disciplinas capaces de explicarlas, fundamentarlas y procesarlas. Enfatizo que no hay ninguna teoría mas verdadera que otra, solamente se podrá sentir mayor o menor simpatía por una u otra. Desde mi punto de vista todas ellas tienen algún grado de validación al ser analizadas como presuntas causas de una u otra guerra. Para algunos las causas son de orden psicológico ya que estaría en la naturaleza del hombre el instinto básico de adquirir poder y resolver violentamente sus diferencias. En este punto se esgrime que su condición de carnívoro lo impulsa a la agresividad ya que el cerebro fue moldeado por miles de años de cacerías. Por ello, las llamadas virtudes militares no serían otra cosa que las cualidades que necesita desarrollar y practicar un grupo de cazadores, solo que posteriormente se les doto de un sentido axiológico. Otro conjunto de teorías son de orden económico las que en forma muy simple se pueden resumir en la necesidad de obtener más y mejores recursos para dominar el medio ambiente y los elementos “raíces de la vida” como los tipificó Empédocles 500 a.c. Otras teorías con más contenido sociológico nos señalan que la condición social del hombre origina las luchas, subrayando que el comportamiento grupal es diferente al del individuo. Podríamos añadir una serie de teorías más. Por ejemplo, desde una perspectiva dogmática cristiana se podría señalar que el pecado original hace al hombre imperfecto y que esa imperfección lo lleva a la ambición y a la violencia. Desde un punto de vista de la politología podemos recoger a Rousseau quién manifestó que el hombre nace bueno pero que la sociedad lo corrompe. También hay otra teoría de orden biológica desarrollada por especialistas españoles que afirma que el ser humano posee una enzima llamada monoaminoxidasa, que desencadena estados de violencia.1 De allí que Freud pensaba que no hay ninguna posibilidad de evitar la guerra, idea que refleja en su famoso diálogo con Einstein cuando éste le pregunta ¿Por qué la Guerra? A lo que el psicoanalista le responde: “porque el hombre es lo que es”. Como podemos observar, ninguna teoría nos aclara porque el hombre lucha, pero sin duda su condición de ser racional es la causa motor. Ante nuestra insatisfacción por no tener una respuesta clara acudiremos a la respuesta freudiana: “Porque el hombre es lo que es”.

Al revisar los antecedentes de las religiones más antiguas hemos observado que estas justifican las guerras y les conceden un “halo” teológico. Por ejemplo, el antiguo testamento en diferentes libros nos relata hechos bélicos y más aún la alianza entre Yahvé y su pueblo será la que dará la victoria al pueblo de Israel sobre sus enemigos. El nuevo testamento no es tan explícito para justificar la guerra pero al menos no condena la profesión militar como lo comprueban Lucas 3,14 y Mateo 8,1. La religión católica, más tarde, asumirá todo un componente organizativo militar e incluso irá la guerra. San Agustín primero, Santo Tomás de Aquino y Francisco de Vitoria después dotarán a la guerra de toda una estructura filosófica que hasta hoy perdura. Así las cosas la cultura occidental recibirá un legado filosófico de la guerra que tendrá su expresión militar en las enseñanzas conocidas a través de la historia de las luchas de Esparta, Atenas, Macedonia, Roma, medioevo, Napoleón y en la teorización magistral de Clausewitz. Asimismo, desde el oriente llegarán las enseñanzas de Sun Tzu, las que serán absorbidas por el pensamiento militar occidental.

Mucho de lo que se ha investigado acerca de la lucha en los primeros grupos humanos, es consecuencia del estudio de la evolución de las armas. Varios autores coinciden en que los hombres que manejaban mejor las armas y lideraban a los otros en las primeras luchas humanas tuvieron un mayor reconocimiento social constituyendo el origen de las castas reales y más tarde de las noblezas de espada. Según John Keegan, el primer rastro de desarrollo de armas se encuentra hace unos 10.000 anos cuando se produce la primera gran revolución tecnológica que nos indica el surgimiento del arco, onda, puñal y el mazo. La catapulta y la balista le darán mayor distancia a la lucha pero aparecerán mucho mas tarde ya cerca de 500 a.c. A partir de esa fecha y hasta ahora todos los adelantos tecnológicos buscarán ganar mayor velocidad, distancia con el adversario y letalidad.2

En consecuencia, desde que surgen las primeras formas sociales de conjuntos humanos, el poder estaba estructurado sobre la base de tres fundamentos antropológicos cuales eran la capacidad de organizarse y mantenerse en un orden social (Político) de luchar por su subsistencia (Militar) e imaginarse que existía una instancia superior a él (Religioso). De allí que desde los primeros tiempos quiénes deseen el poder tenderán a controlar estas tres funciones conocidas mas tarde como lo político, militar y religioso. Involucro lo económico como parte de lo político porque se desarrollará muy ligado a esta función. Lo concreto, es que desde su aparición lo militar está ligado a lo político y a lo religioso, tríada que constituye lo que entendemos por poder. Por ejemplo, desde los faraones hacia adelante los monarcas integrarán estas funciones en una sola autoridad.

Por su parte, desde muy antiguo tenemos noticias del significado de la organización militar. Los diferentes estados de nómada y sedentarismo acarrearán datos interesantes como la interpretación de Augusto Comte en el sentido de que en los orígenes de la humanidad se requería de una sociedad muy controlada para mantener el orden social. Así las cosas la organización militar habría emergido como una “necesidad social”. Spencer también esgrimirá otra teoría similar al ligar la evolución social con la organización militar. Sin embargo, la carrera o militar como un “hecho social” y tal cual la conocemos hoy, nacerá producto de organizaciones sociales concretas quienes les fijarán sus normativas. Esto será muchísimo mas tarde.

Como pertenecemos a la cultura occidental para cualquier hecho social que queramos conocer, nuestros primeros referentes son lo ocurrido en Egipto como primera civilización conocida y posteriormente Grecia y Roma. Desde Grecia podemos tomar los escritos sobre heroísmo y virtudes guerreras que se nos relatan en la Ilíada y la Odisea, asimismo como a través de Platón (en la República) y Aristóteles (La Política) conoceremos los preceptos básicos de la relación político militar en democracia. Además, el estagirita será el mentor filosófico de Alejandro Magno durante dos anos.

Está bastante aceptado que estas sociedades que vivieron 500 años a.c tenían un marcado sesgo militar tanto que en Atenas todos los aspirantes a políticos tenían que hacer mando militar hasta brigada y en Roma diez campanas militares anuales. Por su lado, Esparta era una sociedad eminentemente militar. Las guerras eran normales y el ejército era solo una milicia ciudadana y no una fuerza formal como lo fue mas tarde. Incluso, Sócrates lucho como hoplita dos veces. De la misma época rescataremos la figura del “Strategoi” que era un cargo de gran prestigio, elegidos por su influencia política, no sorteados y además eran reelegibles. Desde este cargo se conducía estratégicamente lo político y lo militar. Por ello el designado debía tener idealmente ambos perfiles, lo que no siempre sucedía. Por ejemplo, entre estos “strategoi” podemos mencionar a tres con distintos perfiles: Alcibíades con igual competencia política y militar. Demóstenes dotado de mayor competencia militar3 y Pericles con una innegable mayor competencia política.

Por su parte, en Roma la profesión militar tampoco era una ocupación con la formalidad que alcanzó después pues se trataba de un ejército de ciudadanos donde todos debían participar. Las principales obligaciones eran seguir y obedecer al jefe, no abandonar las insignias y no cometer actos contra la ley. Por su parte, Cartago que era un pueblo de comerciantes usó la modalidad de contratar fuerzas militares, conocidas como mercenarios. Esto significa que se pagaba para tener una fuerza militar sin involucrar directamente a los ciudadanos en esta tarea.

Entre el 325 a 526 d.c se produce un hecho de enorme trascendencia para nuestra cultura occidental. Me refiero al momento cuando el Imperio romano adopta el catolicismo como religión oficial emergiendo Dios como el gran sustento filosófico y la iglesia como la articuladora del poder.4 Por esta razón, desde ese momento la iglesia católica solventará un poder incontrarrestable que marcará todas las actividades de la sociedad. Desde la perspectiva sociológica se configura, lo que conocemos como el modelo de Sociedad Tradicional, basado en una idea teocéntrica y de economía agraria. El ejercito, por cierto, no estará ajeno a esta situación y en su condición de estructura ligada indisolublemente al poder estará definida por las condicionantes de este tipo de sociedad. Por ello, durante la edad media y especialmente entre los siglos XII a XIV la actividad militar estará marcada por su vínculo con la religión. Las formas militares se confunden con la liturgia religiosa y se establece una estructura militar que en oportunidades se integrarán en órdenes religiosas donde castas, sectas o estamentos serán las tipologías organizacionales.5 Los deberes de cristianos, la fidelidad a su señor y la protección de la iglesia, pobres y huérfanos eran los principios orientadores. Hospitalarios, Templarios y Teutónicos son algunos ejemplos de esta modalidad. La jerarquización de los valores militares serán divinidad, valentía y honor por sobre cualquier consideración.

Recién después de la Guerra de los Cien años nacerá el ejército real de carácter permanente y con sueldo, dejando de ser feudal. Esta situación marca un antes y después muy importante en los orígenes de la carrera militar ya que comienza a perfilarse como una necesidad burocrática del Estado. Paralelamente, coexiste la modalidad mercenaria que se conociera con los cartagineses al aparecer la figura de la “condotta” conocida como el contrato entre un capitán y un príncipe. Esta modalidad relajará las virtudes militares clásicas medievales ya que la motivación del condottiero no era la misma que la del noble feudal.

Sin embargo, el gran cambio en la sociedad y obviamente en la milicia, ocurre cuando las cuatro grandes revoluciones dibujen la sociedad y el Estado moderno. Desde el Renacimiento, Revolución francesa, Revolución Industrial y Reforma se derivarán los grandes cambios filosóficos, políticos, económicos y religiosos que fundan la modernidad. A partir de Descartes – quién fue también militar - se comenzará a imponer el racionalismo delineándose una sociedad antropocéntrica con una particular validación del hombre. Lo anterior se complementa con una nueva relación económica, la estructuración del Estado como ‘la” organización política y la aceptación de consensuar los valores. Todo esto en un ambiente progresivo de secularización de las costumbres. Bajo esta tendencia se organiza ahora la profesión militar, como respuesta de la sociedad a su necesidad de defensa.

En su calidad de profesión comenzará a plasmar su identidad recogiendo milenarias tradiciones guerreras de otros pueblos como también propias las que irá integrando con las tendencias del mundo. Todo este conjunto de rasgos se irán traduciendo en un “ethos” muy singular. Este precisamente será el dilema de la profesión militar hasta nuestros días. ¿Como conciliar su bagaje pretérito de tradiciones y símbolos corporativos correctamente con los nuevos modelos de sociedad?

Uno de los referentes interesantes de estudiar en la evolución de la carrera militar es el ejercito napoleonico. Como sabemos bajo la revolución se establece la máxima de “todo hombre un soldado” para defenderse del embiste de las monarquías reinantes y para llevar los principios de libertad, igualdad y fraternidad mas allá de sus fronteras. Así nace a partir de los despojos del ejercito del “ancient regimen” la Guardia Nacional la que a través de la “levee en masse” incorpora a todos los varones aptos para las armas. Lo anterior, sumado a la falta de oficiales que se produce después de la revolución, lleva a “democratizar” esta naciente institución permitiendo que la tropa alcance los grados de oficial. Varios mariscales de Napoleón venían de los cuadros de tropas, quienes, pese a sus innegables capacidades no habían podido acceder a portar los galones de oficial, debido a que la monarquía exigía como requisito para ser oficial que los bisabuelos fueran nobles. El ejercito de Napoleón fue un ejercito “de merito” donde se recibía a todo el que quería surgir a partir de él mismo. Por esta razón es que lo considero como un hito clave en el desarrollo de la forma moderna de profesión militar.

Según Huntington, la forma moderna de la profesión aparece recién en la Prusia a contar del siglo pasado. El autor norteamericano es muy preciso en afirmar que el día 6 de Agosto de 1808 cuando se dicta el decreto de designación de oficiales del ejército prusiano nace la profesión militar. También Huntington cita la aparición de la forma moderna de carrera militar en EEUU cuando en 1875 el General Sherman encomienda al General Emory Upton la organización de una fuerza basada en la selección por méritos, especialización en institutos, ascensos y retiros. El Gral. Upton, luego de estudiar otras realidades, especialmente la alemana, diseña un proyecto de fuerza militar.

Desde que se produce la profesionalización en Europa y EEUU se comienzan a desarrollar estudios para conocer las diferentes armas y procedimientos de combate constatándose que desde las armas técnicas de la época (artillería e ingenieros) comenzaron a egresar los mejores profesionales ya que allí no se privilegiaban aspectos de tradición como en caballería e infantería. La educación era más completa y variada. A las armas técnicas entraban jóvenes burgueses ansiosos de aprender y que fueron mas proclives a generar cambios. Esto ocurre con diferentes matices tanto en Prusia, Francia e Inglaterra.

Por su parte, el pensamiento estratégico que iluminará los siglos XIX y XX irá recogiendo ideas de varios pensadores tales como Jomini, Clausewitz, Foch, Lidell Hart y otros. Sin embargo, será el prusiano quién mas influirá en las mentes militares de finales del siglo XIX y XX. Su libro “De la Guerra” presentará una mirada universal que cubre desde la política a la táctica. Además, al definir a la guerra como la continuación de la política la subordina “de hecho” a ésta, contribuyendo de paso a dar un fundamento técnico-militar a la subordinación militar a la autoridad política.

En América latina la evolución de la carrera militar sigue un camino más o menos común. Caída la monarquía española se configuran los ejércitos del período de la Independencia que se regirán por ordenanzas que se dictarán más o menos a partir de 1820.6 Sin embargo, la situación en América central tendrá especificidades respecto al resto de la región. Las influencias más importantes serán la alemana y francesa. Por su parte, en las marinas la influencia será británica. También, habrá procesos internos de influencia como es el caso de Chile quién organiza los ejércitos de Colombia, Ecuador, Salvador y participa también un tiempo en Venezuela. Con motivo de la II guerra mundial sobrevendrá una influencia norteamericana muy importante la que se mantiene hasta el día de hoy.

Como aspecto característico de la profesión militar en la región fue su interés por la política y la aparición de caudillos. Así las cosas, la intervención política de las FFAA fue tradicional en la región ya que todos los países tuvieron gobierno militares en el siglo XX. Esta situación anómala ha repercutido muy negativamente en el profesionalismo de las FFAA, situación que con mucho esfuerzo se supera paulatinamente en la actualidad hacia la comprensión de que las FFAA existen “por” y “para” todos los ciudadanos. Desde mi punto de vista, el reconocimiento por parte de la sociedad de ciertos roles latentes es una de las causas de las intervenciones de militares en la política de Latinoamérica.7


Conceptualización y Tipologías militares

Al entrar en el campo de las definiciones y de las tipologías, previamente es menester expresar que existe una larga discusión sobre si la profesión militar es más vocacional que otras profesiones o es una profesión más. Hay diversas opiniones al respecto y las teorías de Huntington y Janowitz en algún sentido dan cuenta de esta contienda.

Existen varias definiciones acerca de la profesión militar pero resulta mas claro “operacionalizar” su contenido en las siguientes características:
Sin duda, de que esta disección de las actividades que se cumplen durante una carrera militar permite explicar que se trata de una actividad con bastantes singularidades respecto a las profesiones civiles. La pregunta es si estas peculiaridades son necesarias que existan y si son una garantía para que la profesión se ejerza en beneficio del Estado y la nación correctamente. Allí, también la discusión es lata. De todas maneras esta discusión no tiene sentido, porque en definitiva da lo mismo. Comparar las carreras desde esos puntos de vistas tan abstractos es estéril. Mi posición es no comparar a la profesión militar con otras profesiones y simplemente señalar que los pilares fundamentales de las FFAA son la tríada Organización, Honor y Disciplina. En el reconocimiento de estos valores deben sustentarse la profesión. Una organización sin disciplina no sirve. Una disciplina sin honor tampoco. En fin, esta tríada debe estar presente completa y si falla un elemento el andamiaje de la profesión militar se viene abajo. Ahora, esa tríada debe servir a los propósitos del Estado ajustándose estrictamente a las normativas constitucionales. Por ello, las cartas magnas no pueden dejar al azar nada respecto a la misión de las FFAA.

Claramente la gran diferencia entre la carrera militar y las profesiones civiles es que en la primera el Estado le exige al individuo dar la vida si es necesario. Este requerimiento, por cierto, exige desarrollar una serie de códigos internos de la propia profesión con valores, conductas y motivaciones que le permitan cumplir con ese requerimiento tan extremo y definitivo.

Por su parte, los valores militares se constituyen en virtudes militares que todo militar debe poseer y que en definitiva son el motor que lo lleva a actuar y que le moldea sus conductas. Los valores militares en definitiva son los mismos que practica la sociedad civil, solo que la jerarquización es distinta. Por ejemplo el valor “Patriotismo” estará en el primer lugar en la jerarquización que hacen los militares. En cambio, para un médico podría ser que el principal valor sea el servicio al prójimo, y podrá subordinar el patriotismo a esta prioridad, pero ello no significa que es “antipatriota”. La valentía será muy importante para un militar pero no lo será tanto para otras profesiones que priorizan otras cualidades. Ahora bien, los valores y virtudes militares no son abstractos, ya que están claramente descritos en los reglamentos de disciplina y códigos de justicia militar de las FFAA y es obligación de todo soldado, marino y aviador conocerlos.

Frecuentemente se equivocan quiénes ven a la carrera militar como un conjunto social “uniforme” que piensa y actúan absolutamente de la misma forma. Hay muchas tipologías que demuestran que si bien es cierto hay parámetros generales también hay especificidades. Desde esta perspectiva a continuación presento un cuadro con las especificidades por rama (o institución). Remitirse a cuadro 1

CUADRO 1

EJÉRCITOARMADAFUERZA AÉREA
Símbolo de la nación. Está ligado al concepto tradicional de territorio. En América latina han nacido con el EstadoÉnfasis en las tradiciones y en la historia. Visión mas internacionalMenos conservadores y menos apegados a las tradiciones
Las Armas y especialidades adquieren identidad propiaLas especialidades no adquieren un perfil que sobresalga a la instituciónTodas las especialidades se funden en la idea del equipo “piloto-técnico”
Influencia inicial europea y posteriormente de EEUUInfluencia británica. Posteriormente hay influencia de EEUUInfluencia norteamericana

En el cuadro 1 se observa una comparación entre las instituciones. Por ejemplo, los ejércitos tienen una mirada más encerrada en el propio país, además poseen un concepto territorial materializado por las fronteras terrestres y son más reticentes a integraciones. En cambio, las marinas tienen una mirada más abierta e internacional. Incluso si estudiamos sus uniformes veremos que entre ellas incluso tienen un símbolo común cuál es el ancla. Más aún, muchas marinas no usan en sus uniformes los símbolos nacionales propios y otras comparten el luto por la muerte de Nelson y el ojal en la manga del oficial como recordatorio del insigne almirante ingles. Las fuerzas aéreas son mas vanguardistas y con una mirada más técnica con la singularidad de que el principal combatiente es el oficial (piloto). De entre las tres instituciones las marinas son más conservadoras respecto a la sociedad y con un mayor perfil católico.

Asimismo, como entre las instituciones militares hay diferencias obviamente lo hay entre estas y las policías. En América Latina hay varios países que tienen policías con formación y estructura militar. Tal es el caso de Chile, Colombia, Venezuela y otros. En la actualidad la necesidad de actuar coordinadamente o en conjunto entre FFAA y policías obliga a conocer las diferencias. En el cuadro 2 se resumen las diferencias.

CUADRO 2

FF.AAPOLICÍAS
Primordial compromiso con el EstadoCompromiso con el ciudadano
Su campo de acción es la DefensaSu campo de acción es la seguridad pública
Se organiza en unidades bajo un sistema de Comando y control centralizadoActúa en organizaciones menores y en forma más autónoma
Se basa en la lógica amigo – enemigoSu lógica es servir al ciudadano, hacer cumplir la ley y prevenir el delito

Sin perjuicio de las comparaciones realizadas precedentemente, también hay tipologías individuales al interior de las instituciones. Esto ocurre en las tres instituciones, empero, los datos que yo poseo se refieren más bien al ejército. El General Alonso Baquer elaboró una tipología que yo he complementado, reinterpretado o más bien he transferido a la realidad de la región. Remitirse a Cuadro 3.

CUADRO 3

HEROICOORGANIZATIVOTÉCNICOHUMANISTA
Prefiere la acción estratégica directaOpta por la aproximación estratégica indirectaReflexiona en equipoEvita la confrontación
IntuitivoPrivilegia la decisión de equipo por sobre la intuición. Prefiere mayormente trabajos de Cuarteles generales que el mando de tropas en terrenoElige un plan metódico sin originalidadesSe interesa por el trabajo docente
Distanciado del sector civilPuede trabajar sin problemas con el sector civilPuede integrar equipos con civiles sin problemasBusca la integración con el medio civil
Disciplina tradicionalPuede acomodarse a ambas disciplinasPuede acomodarse a ambas formas disciplinariasNo se acomoda bien a la disciplina tradicional
Preferido por sectores políticos conservadores. Es más apto para la guerra tradicionalPreferido por sectores políticos para mandar el ejército en tiempos de pazPreferido por sectores políticos progresistas para la guerraPreferido por sectores progresistas para la paz

Estas tipologías individuales son sólo para estudio, ya que pueden existir variadas combinaciones. Lo importante es mostrar que existen al menos esos perfiles entre los profesionales de las armas y que no es cierta la uniformidad de mentalidades. Lo que ocurre es que la doctrina y disciplina militar obligan a tener un patrón de conducta común que no elimina las diferentes tendencias individuales. También resulta importante porque constituye un parámetro para construir una modalidad de militar, precisamente ahora que se llevan a efecto nuevos planes de educación militar tendientes a la transformación de las FFAA. Por ejemplo, para un ministro de defensa es interesante conocer estas tipologías.

Lo fundamental hoy, es entender que lo deseable es que las FFAA estén subordinadas a la autoridad civil, sean eficientes en el cumplimiento de su misión y estén adecuadas integrados con la sociedad civil. Estas consideraciones deben ser recogidas por la educación militar de manera que se plasmen en la carrera militar. Para que ello ocurra es muy importante tener una definición acerca de la inserción de las fuerzas militares en la sociedad. Sobre este punto, partiremos expresando que los máximos exponentes de los estudios de la profesión militar Huntington y Janowitz tienen dos posiciones que difieren acerca de la inserción de los militares en la sociedad civil. Para Huntigton la correcta subordinación se asegura manteniendo a los militares trabajando en sus cuarteles en las materias que les competen. Janowitz apuesta a que la convergencia social entre civiles y militares asegura una mejor subordinación de los militares a las autoridades civiles. De la postura de Janowitz nace la tipología de Charles Moskos mostrando tres tipos diferentes de institución militar. Una aferrada al pasado y una de futuro. Entre ambas se ofrece una combinación realista entre ambas.9

La incorporación de la mujer en las FFAA ha sido un hecho nuevo y positivo pero hay que aceptar que su inserción en las FFAA no fue producto de una necesidad militar. En efecto, su ingreso a las FFAA es parte de un proceso cultural propio de la sociedad occidental dado por exigencias sociales y políticas mas que militares. Como sabemos, las instituciones funcionaban normalmente con hombres y mas aun no estaban preparados para recibir a personal femenino, particularmente las marinas debido al diseño de los buques. Luego de que se dispusiera el ingreso de la mujer a las instituciones defensa, éstas se han ido acostumbrando a darles cabida disminuyendo las discriminaciones y permitiéndoles progresivamente incorporarse a todos los escalafones incluyendo el de piloto de combate. Lo concreto hoy es que la mujer llegó a las FF.AA para quedarse y para progresar en ellas ya que ha resultado un excelente aporte. Uno de los cambios que ha producido su inserción en las FFAA es que ha obligado a darle neutralidad a los tradicionales códigos de conductas típicamente masculinos. No obstante, hay que tener presente que el peor daño que se le puede hacer a una buena inserción de la mujer en las FFAA, es la discriminación positiva o intentar protegerla o favorecerla.


La carrera militar hacia el futuro en Latinoamérica

En el año 2000 apareció un interesante libro titulado en ingles “The Postmodern Military” donde sus autores Moskos, Segal y Williams analizan la profesión militar en la postmodernidad.10 Pero mi intención en este trabajo no es entrar en profundos análisis sociológicos acerca de lo que es o no la postmodernidad sino que más bien operacionalizar conceptos.

Para los autores en términos operativos la “Postmodernidad” es Pluralismo, Fragmentación, Heterogeneidad, Permeabilidad, Deconstrucción y Ambigüedad en una sociedad. En Latinoamérica, este proceso no tiene el avance que ha alcanzado en los países del primer mundo, pero indudablemente que ya se observa en nuestras sociedades la profundización imparable de estas tendencias. Por ejemplo, el pluralismo es consubstancial en las democracias y las mismas FF.AA se rinden a la evidencia de tener que aceptar el tema de la defensa como "opinable" y en un asunto de manejo público. La fragmentación de la sociedad es cada día más visible toda vez que cada vez las personas cumplen hoy varios roles en la sociedad. En el ámbito militar de la región esto ha impactado ya que el militar de hoy, no sólo es militar sino que realiza paralelamente otros roles o incluso trabajos. La heterogeneidad, también es bastante real y las diferencias se aceptan y se respetan mucho más que hace 10 años atrás, empero, las FF.AA aún esta situación la asumen con algún recelo y quizás esta conducta tiene alguna explicación en la tendencia a la homogeneidad que poseen las instituciones castrenses. La permeabilidad, producto de la globalización, fronteras abiertas y virtuales asimismo como el énfasis en el mercado trasnacional hace que los países americanos reciban los efectos y se preocupen por mantener a buen recaudo sus tradiciones ya bastante influidas por otras vecinas o incluso no tan vecinas.

Está comprobado que las FF.AA en oportunidades han demostrado mayor permeabilidad en la región que otras organizaciones y han estado sujetas a una serie de influencias de países que han servido como modelos. Sin embargo, esos modelos adoptados han venido desde el mismo mundo militar como es el caso de Chile hacia Colombia, Ecuador o Salvador. Por su parte, la ambigüedad es una tendencia que a nivel FF.AA no puede manifestarse ya que se trata de instituciones muy definidas en término de misiones, tareas y orgánicas, empero a nivel de sociedad la ambigüedad pasa a ser una conducta rectora que complica la relación de las FF.AA con el mundo civil. Por su parte, la deconstrucción es un modelo con alcances más teóricos por lo que en este caso no analizaré con mayor profundidad.

Moskos, Segal y Williams señalan que con el término de la guerra fría viene un período en que las formas militares convencionales van encaminándose hacia nuevas formas postmodernas. En tal sentido, identifican los cinco cambios organizacionales producidos:
Podemos constatar que las tendencias precedentes se están manifestando en la región y son precisamente los temas clave en los procesos de reestructuración militar.Todos estos cambios delinearán en un plazo mediano a un profesional militar más tecnologizado, práctico y sin tantas ataduras formales a la hora de ejercer su profesión. Además, estará capacitado para un mando flexible, dinámico y rápido donde sus referencias se trasladarán desde la clásica visión "Clausewitziana" de destrucción de fuerzas militares y la ocupación de terrenos, por la destrucción de los sistemas de mando y control del adversario. Pongo especial acento en este punto porque implica un cambio de “filosofía estratégica” fundamental, ya que cambiará la forma de apreciar al oponente desde el concepto "enemigo" más odioso y definitivo al de "adversario" con un carácter más transitorio. Por su parte, el empleo de las FF.AA en misiones internacionales que trascienden los estados naciones y la misma internacionalización de los instrumentos militares (fuerzas combinadas) son tendencias que alcanzan a la región. El caso de Haití lo prueba.

Todos los aspectos mencionados anteriormente producirán un impacto en los valores militares tradicionales en Latinoamérica. Por ejemplo, el patriotismo tradicional que se visualiza en relación con el territorio y sus símbolos está dando paso a uno que se reinterpreta en función de fronteras virtuales y símbolos internacionales. La valentía tradicional que corresponde al idealismo tipo heroico que lucha y muere por una causa muy simbólica transita hacia una versión de mayor racionalismo en la acción, que comienza desde el mismo momento en que el soldado al partir al campo de batalla se plantea la legitimidad del conflicto y su pertenencia a éste. Otro factor, que sufre impacto es el concepto de honor. El honor tradicional es de gran significado y simbolismo trascendiendo lejos al deber. En suma, se actuaba "por" y "para" el honor por sobre exigencias legales.11 Mientras, ahora, en las nuevas definiciones militares se actúa por un concepto del deber que tiene una connotación más jurídica. Derivado de lo anterior, se debe formar un oficial muy respetuoso de los acuerdos y tratados internacionales, los que deberá cumplir y hacer cumplir sin ningún tipo de dudas. En el futuro, el oficial que no sea meticuloso en esta materia comprometerá gravemente el honor y prestigio de su ejército y país. (Ver cuadro 4)

CUADRO 4

PROFESIONAL TRADICIONALPROFESIONAL ACTUAL
Patriotismo: Se relaciona con el territorio y sus símbolosPatriotismo: Fronteras virtuales y símbolos internacionales
Valentía: Idealismo tipo heroicoValentía: mayor racionalismo en la acción
Honor: Es el sello del acto del soldadoHonor: Se podría debilitar. Hay un tránsito desde el sentido del honor al del deber que es más jurídico

Otro aspecto, que sufre cambios es el tipo de mando. Existen muchas normas para orientar un buen liderazgo, tanto en el campo militar como civil. Lo concreto es que a futuro hay indudables cambios en la forma de mandar y dirigir. En efecto, hay factores endógenos y exógenos que afectan a los ejércitos del futuro. Por lo tanto, es fundamental determinar esos factores y además llevar a cabo cursos de mando y liderazgo, que contengan los preceptos modernos. En estos cursos deben estudiarse conceptos sociológicos debido a que es importante que los comandantes conozcan los rasgos de la sociedad, para no equivocarse posteriormente en el trato y mando frente a los cadetes y soldados. Se añade, que estos estudios permitirán readecuar los aspectos militares a las percepciones que tengan los jóvenes, tanto hombres como mujeres, todos potenciales profesionales.

Otra faceta propia del conflicto moderno es su relación con los medios de comunicaciones. Esta tendencia se ha venido observando progresivamente desde la II guerra mundial y debido al progreso de la tecnología, hoy, es ciertamente gravitante. Todos somos testigos como la guerra se transmite por televisión y como los comandantes tienen que fundamentar y estar en condiciones de defender sus decisiones frente a las cámaras. En la guerra de hoy, los militares van acompañados durante las operaciones con los canales de televisión más importantes del mundo, quiénes transmiten lo que sucede al instante. Los éxitos se aprecian inmediatamente y los errores y desaciertos también. En tiempos de paz la necesaria relación con los medios de comunicación no es un tema menor y hoy, todas las FF.AA en la región le conceden particular énfasis.

Los nuevos tiempos exigen un sistema educativo diferente para las FF.AA que tienda efectivamente a preparar al profesional militar para enfrentar el desafío que viene (o que está llegando) con habilidad y capacidad para readecuar su institución sin destruirla en sus basamentos. Como sabemos no podemos resistirnos a las tendencias sociales históricas que son parte de un proceso evolutivo, pero lo importante es intentar manejarlas.

En resumen, con el objeto de sintonizar los cambios organizacionales definidos por Moskos, Segal y Allen es necesario que el militar latinoamericano desarrolle algunas capacidades, las que básicamente son:
Asimismo, en la profesión militar, particularmente en Latinoamérica, hay una tendencia en caer en ciertos aspectos inconvenientes. El primer aspecto es la tendencia a la Desprofesionalización progresiva esto significa que el militar alcanza sus puntos máximos de inflexión de preparación militar en los grados subalternos y a medida que asciende comienza a dedicar mas tiempo a obtener apoyos de todo tipo para sus ascensos finales. Esto se explica con un ejemplo. Es posible que usted amable lector haya escuchado la siguiente expresión: “eso yo lo dominaba cuando era capitán pero ya no me acuerdo….”. Bueno, eso es desprofesionalización progresiva. Otro aspecto es la desvalorización social que ocurre cuando la sociedad no respeta la función militar ni le haya sentido. Por Estructuras orgánicas poco competitivas entiendo el clásico problema de escalafones en que no se compite contra nadie salvo contra el avance del tiempo o algún impasse de salud que podría interrumpir el ascenso. La Mediocridad ambiental se deriva un poco de la anterior y ocurre cuando los profesionales jóvenes al percibir que sus superiores y/o pares tienen poca preparación y prefieren “mimetizarse” entre ellos, por temor a destacar y ser perjudicados. Allí se produce este fenómeno. Otro aspecto inconveniente es cuando el profesional castrense equivoca las prioridades y coloca el interés de la institución sobre el país. Parodiando a Mirabeau12 esto se explica en la siguiente frase: “Son las FFAA las que tienen un país y no un país el que tiene FFAA”. Finalmente, la Identificación política contingente se refiere a cuando el miembro de las FFAA hace públicas sus preferencias políticas y más aún usa a la institución para ello. Con esto no quiero decir que estos aspectos negativos sean la tónica, muy por el contrario creo que el militar, marino o aviador de los países de la región son profesionales responsables, serios y muy leales a sus instituciones.

Conclusiones Globales

  1. La profesión militar moderna es un hecho social que nace cuando el Estado organiza una estructura dotada de normas y legalidad para que sirva de instrumento propio de la violencia legitima del Estado. Lo anterior, hace que sea interdependiente de la sociedad y de la evolución del conflicto o guerra.

  2. Por el tipo de requerimiento que tiene la carrera militar de entregar la vida por la defensa del Estado, es que desarrolla conductas motivacionales de especial alcance. En ese sentido se puede aceptar que asuman tradiciones militares antiguas pero solo como mejor motivación o simbolismo, pero en ningún caso deben entorpecer su subordinación al Estado y su ordenamiento legal.

  3. Los valores militares son los mismos que practica la sociedad civil, solo se diferencian en las prioridades que los grupos les conceden. En toda sociedad hay valores globales y otros que son sectoriales o correspondientes a cada grupo. En esta ultima condición están los valores militares.

  4. La evolución de la sociedad, globalización, cambios estratégicos, variables políticas y económicas han impactado en la misión de las FFAA, mentalidad profesional y en los valores militares tradicionales.


1. Conferencia del Dr Jesús Martín Tejedor dictada en la Academia de Guerra del Ejército de Chile, 1996.
2. Ver a Keegan John, Historia de la Guerra, Editorial Planeta, Barcelona, 1995.
3. No se trata de Demóstenes gran orador del siglo V.
4. La cristianización comienza con Constantino en el Concilio de Nicea en 325 cuando se rechaza el arrianismo y él se hace cristiano al morir. Más tarde, en 379 Teodosio I la declarará religión oficial y finalmente Justiniano I clausurará la Academia Platónica en 529 y consolidara definitivamente al cristianismo en sus dominios.
5. Alonso Baquer, Miguel, El Militar en la sociedad democrática, EUDEMA. Madrid, 1988,p 99.
6. Por ejemplo, Perú tuvo su primera Ordenanza en 1827, Bolivia en 1829 y Chile en 1830.
7. García, Covarrubias Jaime, “El futuro del sector Defensa en Latinoamérica”, publicado en Seguridad y Defensa en el Cono Sur, Isabel Stanganelli (compiladora), Ed. Caviar Bleu, Mendoza, 2004, p 226.
8. John Cope, The Institution and Profession of Arms, Lesson 3-01/02 (CHDS, 05 August, 1998).
9. Charles Moskos me señaló en una conversación sostenida en 1995 en la Academia de Guerra de Chile, que esos modelos eran tipos ideales para realizar estudios y que no se encontraban en forma pura sino que parcializada. Me afirmó que lo normal era encontrar el modelo segmentado o plural.
10. Moskos, Williams and Segal, The Postmodern Military, Oxford University Press, New York, 2000.
11. Ser sometido a un tribunal de honor era más grave y degradante que enfrentar a tribunales militares.
12. Mirabeau señalo que: “.. el Alto Estado Mayor Prusiano tenía un país y no Prusia tenía un Alto Estado Mayor...”.