LA CONDUCCIÓN POLÍTICA DE LA DEFENSA; UNA APROXIMACIÓN CONCEPTUAL

Miguel Navarro Meza
16 de julio de 2003


La conducción política de la defensa, en su esencia y primariamente, constituye la ejecución de la facultad de gobierno que compete a la autoridad administrativa en la consecución de los asuntos públicos, aplicada al sector defensa y a la función respectiva. Es además, el eje central de ordenación de las relaciones político-militares.

No obstante su importancia, la conducción política de la defensa, conceptualmente, ha sido comparativamente poco tratada en el medio local y regional. Los esfuerzos intelectuales en este sentido se han concentrado en el estudio de la conducción política de la guerra, lo que, desde luego, tiene razonables justificaciones históricas. Alternativamente, se asimila la conducción de la defensa sólo al conjunto de disposiciones constitucionales y legales que regulan formalmente las relaciones entre el poder político y el estamento militar. Esta aproximación, siendo válida, es insuficiente; la conducción de la defensa se ejecuta en los niveles mas altos de la política doméstica e internacional del Estado y su sanción jurídica es el paso final en su proceso de estructuración formal.

En la perspectiva organizacional, la conducción política de la defensa es una actividad permanente del Ejecutivo que abarca i) la dirección superior de la organización de la defensa, es decir del conjunto de instituciones y agencias que ejecutan materialmente la función, y ii) la ejecución de la función de defensa, dentro de las competencias y potestades de dirección que competen al nivel político.

Por otra parte, en lo que dice relación con su contenido, la conducción de la defensa cubre los siguientes aspectos:


La conducción política de la defensa se ejecuta por medio de una agencia gubernamental del más alto nivel, el ministerio o la secretaría de defensa, que debe tener la estructura y potestades adecuadas para cumplir su cometido fundamental. En tal sentido, debe tener al menos las siguientes características básicas: i) una jerarquía real que asuma la condición relevante de la función de defensa, ii) una capacidad material y jurídica de decisión acorde con su cometido, lo que implica una alta capacidad en los niveles político y político - estratégico, y iii) una estructura capaz de soportar las responsabilidades, y los avatares, de la conducción de la función de defensa y de la relación política primaria entre el Ejecutivo y las fuerzas militares.

En síntesis, la conducción de la defensa es una actividad propia de la función de gobierno que compete al Ejecutivo y que es de naturaleza esencialmente política. Tal cometido requiere de capacidades decisionales de alta calidad que generen una genuina colaboración entre el nivel político y el estamento militar, dentro de las competencias exclusivas de cada uno, de modo de ejecutar en plenitud la función de defensa, una de las cuatro funciones básicas de toda sociedad organizada.


Fuente:
Artículo publicado en el Portal de la ANEPE
http://www.anepe.cl