EL REFERENTE DE LAS ORGANIZACIONES MILITARES DE AMÉRICA LATINA. ESTADOS Y REGÍMENES POLÍTICOS DÉBILES
Juan Rial
Octubre 2001
El Estado en cuestión
- América Latina ha sido una región donde, en su historia reciente, se experimentó constantemente con la aplicación de diferentes modelos de economía, de sociedad y de política. En el pensamiento generado por la región se puede constatar una "inflación de diagnósticos", los que, como corolario, promovían cambios constantes de políticas. Era difícil evaluar el resultado de la anterior, cuando ya se la había abandonado y pasado a una nueva etapa. Sin embargo, hay intentos permanentes de hacer resurgir cada uno de los modelos ya aplicados. El populismo fue una forma de enfrentar las demandas de nuevos sectores sociales medios bajos y subalternos en tiempos de modernización, acompañado de un modelo económico-proteccionista de economía semi-cerrada tuvo campo fértil en toda la región. Políticamente se expresó en gobiernos autoritarios o semiautoritarios, aunque promovió la inclusión y participación de los sectores subalternos. Aunque hoy el modelo ya no existe, permanece el estilo, que resurge en otras formas, que no favorecen el modelo económico que hoy impera.
- No hubo en la región regímenes corporativos plenos, al estilo del portugués de los años treinta, o el franquista español de la primera fase, aunque se llegó cerca, bajo formas populistas, en el Brasil de los años treinta. También hubo partidos políticos de ese cuño en varios países de la región, algunos muy importantes como la Falange chilena, base de lo que luego sería el partido demócrata cristiano.
- En toda la región latinaomericana se hicieron experimentos profundos. Cuba pasó de ser un país periférico, integrado a los EEUU por la producción de azúcar, fundamentalmente, y por su carácter de país de turismo para los ciudadanos de EEUU a ser un país donde se implantó un régimen socialista en base a un subsidio económico provisto por la URSS, que utilizaba a la isla como "vidriera" para la exportación del modelo socialista en su lucha contra EEUU durante la guerra fría. Caída la URSS el modelo sobrevivió, pero sólo como proyecto de resistencia. Nicaragua, en cambio, no llegó a poner en práctica un modelo socialista, sino sólo a enfrentar un conflicto internacionalizado en el que los sandinistas, finalmente, salieron derrotados en forma pacífica, al perder una elección. Pero la derrota no alcanzó la liquidar el movimiento ni a sus personalidades. El descontento de buena parte de la población le sigue dando base a un proyecto que nunca fraguó, aunque su elite ya ha pasado por varias etapas de corrupción y desencanto, que hacen poco probable que se retorne por el camino del pasado y se opte por la "integración negativa", como ala izquierda de un sistema de partidos difícil de crear.
- Chile pasó de un régimen oligárquico al experimento de la "revolución en libertad" que pregonaron los democristianos en la administración del primer Frei a mediados de los sesenta. Luego pasó por el intento fracasado de imponer un régimen socialista, que nunca cuajó, pero cuyo radicalismo de estilo y el consiguiente desorden introducido en la economía y la sociedad llevó a su derrocamiento violento. De inmediato se pasó a un régimen dictatorial, que, inicialmente sólo tenía carácter "defensivo" del antiguo orden perdido. Sólo adquirió el carácter fundacional poco a poco y lo consolidó al asumir la ejecución del "consenso de Washington" a comienzos de los años ochenta.
- Perú durante el septenato del "primer chino", el Gral. Juan Velazco Alvarado
, experimentó un tardío populismo de izquierda, cuando ya se había agotado el mo
delo de substitución de exportaciones que había descripto la CEPAL. El régimen logró destrozar el poder remanente de la oligarquía tradicional, pero no logró construir una clase media fuerte. Luego el país experimentó la acción de un grupo revolucionario radical de tipo poltpotiano, superpuesta a la acción de un grupo guevarista, el MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amaru), al tiempo que la sociedad, desarticulada, y sufriendo una fuerte movilidad se movía hacia la informalidad. El régimen de Fujimori fue la expresión política de esa marginalidad, el dominio de un "nuevo caudillo", el mismo un marginal de la política y la sociedad que, junto a Vladimiro Montesinos, otro marginal, en razón de la pérdida de su carrera militar, conformaron una "diarquía" kleptocrática que contó con el apoyo de la fuerza militar. Mientras en el campo económico y social dejaron hacer a un electo de técnicos que lograron imponer el consenso de Washington, la diarquía y sus apoyantes obtuvieron beneficios y privilegios por vías de prácticas corruptas generalizadas, que sólo podían mantener tratando de perpetuarse en el poder. El experimento finalizó con una implosión. Los grados de corrupción y chantaje fueron tan elevados que, finalmente, se produjeron denuncias públicas. Apenas comenzado el proceso fue imparable y no quedó prácticamente ningún sector a salvo. Empresarios, políticos, jueces, fiscales, miembros de órganos electorales, militares, policías, periodistas, dueños de medios de comunicación, entre otros vieron que sus rostros y su voz comprometida en arreglos non sanctos, que iban desde aceptar dinero, a promover fraudes, pasando por acuerdos para promover o hundir personas, según el grado de acuerdo o interés del sector dominante que había concentrado el poder en Fujimori y Montesinos. En lo económico, el régimen siguió practicando el consenso de Washington en un marco social de pobreza extrema y marginalidad, que no pudo superarse en este período autoritario.
Estado, sociedad civil y régimen político
- A pesar de los experimentos realizados en el campo político, social y económico, todavía el referente clave de toda la región sigue siendo el Estado. Su preeminencia sobre la sociedad es una herencia histórica. Fue el estado colonial el que organizó la región, fueron las precarias administraciones de las nuevas repúblicas las que, poco a poco, fueron tomando cuenta del control territorial y organizaron la sociedad, en ese tiempo todavía no muy diferenciada más que en dos grandes grupos: los dominantes, la pequeña elite de letrados y caudillos armados y los dominados, sus seguidores o simplemente el resto de los habitantes. El siglo XX fue el tiempo de vertebración de la mayoría de los países, en base a la voluntad y acción del estado. El alcance fue diferente en cada uno de ellos. Algunos países prácticamente controlaron todo su territorio, su economía y su población, como fue el caso de Chile, Argentina, Uruguay y Costa Rica. Otros asentaron el estado en sus zonas centrales, dejando un control más laxo en las zonas periféricas, a través de alianzas con elites locales, esquema que todavía pervive, como se lo ejemplifican Brasil y México. Otros países vivieron un proceso también parcial, como Colombia, con el resultado de la pérdida de control territorial en tiempos recientes. Los gobiernos de los países con fuerte presencia de indígenas en su estructura demográfica, apelaron a la marginalización, no los integraron en tanto ciudadanos y tampoco en tanto consumidores. En general, ese fue el esquema en Guatemala, Ecuador y Perú. Bolivia escapó a esta regla por el tipo de actividad económica dominante, la minería, que hizo de los indígenas protagonistas de la historia moderna del país entre los cincuenta y los setenta, hasta que el agotamiento de la plata y la pérdida de importancia del estaño determinó un cambio sustancial en los años ochenta, que los vuelve a marginar.
- Cuando el "consenso de Washington" se impuso en los países de la región latinoamericana, el efecto fue muy diferente de acuerdo al grado de "estatidad" de cada uno de ellos. Aquellos que lograron mayor grado de integración mostraron siempre más capacidad de resistencia a aceptar normas que implicaban la reducción del papel estatal en cuanto regulador de la economía y orientador de la sociedad. Pero, también a ellos llegaron cambios importantes. Especialmente se sintió la falta de la voz arbitral, moderadora de conflictos, que diversos tipos de estado jugaron en el pasado inmediato. Previamente sectores radicalizados comenzaron a considerar que ese estado ya no era valioso conservarlo y se propusieron cambios por la vía violenta. Pero, los revolucionarios de los sesenta y setenta quisieron abatir esos regímenes no para reducir los estados, sino para reconstruirlos sobre las bases de una dictadura estatista y socialista. Fracasado el intento, los estados en los ochenta aceptaron la nueva orientación que favorecía la apertura económica y la acción especulativa. Los gobiernos de los ochenta y noventa, muchos de ellos producto de la transición a la democracia, aceptaron el recorte de poder estatal. A pesar de esas restas al poder, el estado sigue siendo el referente de la masa de la población, que continúe siendo el "escudo de los débiles". Buena parte de la masa de la población desearía que siguiera cumpliendo ese papel, que atenuara el poder de los poseedores de capitales y no que compartiera, en condiciones de socio menor ese poder con otros actores, que, en muchos casos no están asentados en el territorio nacional.
- La falta de consolidación de los procesos de integración nacional y estatal afecta a un buen número de países. En algunos, casos, como el colombiano, esto sigue suponiendo violencia continua en zonas periféricas. En otros el mantenimiento de la brecha entre los excluidos y los integrados, entre los que pueden participar plenamente del consumo, de ciertas garantías para sus derechos y del acceso a los servicios básicos en el área de la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda, sea por vía de provisión estatal o la de nivel privado, y aquellos que no pueden hacerlo hace que no se confíe en las instituciones y organizaciones del estado. La creciente criminalidad urbana así como conductas sociales anónimas son manifestaciones de esa falta de confianza.
- En muchos de los países donde la estatidad es precaria, esto ni siquiera favorece el desarrollo del capitalismo. Cuando no hay titulación de las propiedades, cuando no hay mecanismos para poder identificar a las personas, cuando el acceso al circuito monetario es restringido, se establecen límites al mercado y al crecimiento económico. La contradicción no es fácil de enfrentar en el marco actual de relacionamiento entre economía estado y sociedad, visto el pensamiento predominante en las elites.
- La falta de integración en sociedades donde existe una base indígena y mestiza importante, da lugar al "ladinismo político y social". En lo social implica una conducta de adaptación del dominado al dominante, que supone duplicidades constantes y que se acentúa en los sectores intermedios, mestizos. En política se manifiesta en conductas de sobreviviencia, que muchas veces asumen la forma de oportunismo. Cuando los grupos intermedios, sean mestizos de clase media o el sector alto de los indígenas buscan capturar el poder estatal, por lo general a nivel local, el ladinismo se manifiesta mucho más marcadamente.
- Las demandas creadas por la modernización acelerada de la región en los cincuenta y sesenta llevaron a una crisis de gobernabilidad que supuso el establecimiento de regímenes autoritarios de contención, defensivos. Los mismos respondían a las presiones de movimientos revolucionarios, por un lado, y de las demandas de movimientos sindicales y de la acción de grandes organizaciones de masas, por otro. La represión liquidó los movimientos revolucionarios y desarticuló los movimientos de masa, pero en muchos casos no los pudo suprimir, como fue el caso del movimiento sindical. Sin embargo, con ello el estado perdió el carácter de árbitro que había asumido entre los años treinta y los sesenta, afectando su capacidad de regular la vida societal.
- Cuando la orientación de política exterior de EEUU, tomó la idea de la defensa de los derechos humanos, como herramienta para la pelea en la guerra fría, quedó sin sustentación ideológica el modelo autoritario represivo en los países donde se había derrotado a los movimientos revolucionarios armados. Comenzó a promoverse la idea de redemocratización. Los mayoría de los regímenes autoritarios no propusieron un modelo fundante alternativo, con o sin justificación ideológica. Los regímenes autoritarios, duros, brutales, sin embargo, actuaban en nombre de una "democracia despejada de prácticas y personas perversas, subversivas, que llevaban al mal". Su carácter de dictaduras comisariales las dejó en una situación débil ante el cambio de políticas que comenzó a dejar sin apoyo su patrón de represión violenta.
- La idea de la democracia que se promovió a fines de los setenta y en los ochenta (en algunos países era la restauración o el retorno, en otros prácticamente el comienzo) de la democracia política, que en muchos casos suponía no mucho más que la posibilidad de realizar elecciones más o menos limpias para elegir un parlamento y presidentes que realizaran un juego clásico de balance de poderes, que sirvieran de garantía al cuerpo ciudadano.
- La democracia pasó a ser un mecanismo de base electoral y sus resultados, variaron, precisamente de acuerdo al grado de desarrollo previo que la misma había alcanzado en los diferentes países latinoamericanos. En los sureños fue relativamente fácil reinstaurar o retomar viejos mecanismos (excepcionalmente Chile en este marco sí había innovado y la Constitución de 1980 y las reformas de 1988 dieron garantías para quienes apoyaron el régimen autoritario vigente entre el 1973 y 1989), pero en países donde la democracia prácticamente casi no existió, se trato de ir construyendo, muy lentamente, el mínimo de condiciones para la competencia electoral, como fue el caso de buena parte de Centroamérica (con la obvia excepción de Costa Rica) o una parte de los países andinos.
- Como parte de este cambio que introdujo la democracia y al tiempo que se produce el proceso de ajuste estructural, también aparece la promoción de la llamada "sociedad civil". En la región hubo siempre una sociedad civil, fundamentalmente conformada por los grupos de presión de los sectores económicos dominantes, pero, obviamente, su alcance no incluía a los sectores populares de todos los países. En los más avanzados durante el siglo XX aparecieron movimientos de trabajadores, movimientos campesinos, de cooperativas, pero todos tenían por referente influir sobre el estado y lograr que el mismo tomase como suyas e hiciese lugar a sus demandas. Las organizaciones comunitarias en cambio casi no tuvieron expresión, fundamentalmente porque la organización social en base a comunidades con cierto grado de autonomía es poco frecuente en la región. La razón: el organizador y regulador de la sociedad es el Estado. El efecto, por supuesto, es circular. La aparición de comunidades es un hecho reciente ante el retraimiento del estado para cumplir funciones de asistencia y organización social.
- Las ONGs han tenido y tienen un crecimiento fuerte y una relación conflictiva con el estado. Para los políticos se trata de enfrentar a organizaciones que en gran medida no tienen legitimidad representativa. Consideran que los reclamos de las ONGs tendientes a demostrar que hacen participar a la sociedad son excesivos, pues se trata de organizaciones de elite, conformadas por activistas. En muchos casos ellos encubren los intereses de sus dirigentes, quienes han descubierto que manejar esas organizaciones puede ser una forma de tener ingresos permanentes: un empleo. Para algunos esta "sociedad civil importada", subproducto a veces de la resistencia a dictaduras y del apoyo internacional a los opositoras a ellas y precondición de su existencia para la "exportación de la democracia", ya no tendría que seguir existiendo en la misma forma después de retornar a la estabilidad institucional. Deberían dejar espacio a asociaciones voluntarias locales, de base comunitaria. Pero las mismas no surgieron "espontáneamente" en número suficiente. No se trata de países protestantes donde la comunidad eclesial puede ser el origen de las mismas. Salvo excepciones, tampoco los clubes y asociaciones tienen una proyección social relevante en toda la región.
- Sin embargo las ONGs creadas con el apoyo del dinero exterior pervivieron. Algunas son verdaderos OPONGOS (ONGs opositoras) o colaterales de fuerzas políticas de partidos o movimiento políticos, presentadas como organizaciones independientes del estado que hacen oposición al gobierno de turno. A veces, son fuerzas políticas sustitutas sin referencia partidaria. Pero también los estados o gobiernos dominantes han creado GONGOS (organizaciones no gubernamentales promovidas por el gobierno o del estado) de modo de presentar organizaciones independientes que compitan con las anteriores. Algunas tienen una referencia en el exterior, conformando capítulos locales de conocidas organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional, para citar un ejemplo conocido. Otras mantienen una relación "clientelar" con su donante del exterior.
- Los estados atacados y desmantelados "por arriba", por efectos no deseados (algunos consideran que esos efectos eran y son previsibles) de la globalización y fundamentalmente por la aplicación de políticas de ajuste que suponen la pérdida de poderes reguladores, recortes en sus presupuestos y fuerte inefectividad de una burocracia mal paga y poco adaptada a los requerimientos de la hora, también sufren el proceso de pérdida de poder "desde abajo". Esto último, debido a la forma de implementar la descentralización y por la acción de aquellas ONGs. que suplantan al estado en su tarea.
- Para los países de la región latinaomericana, la extensión de la descentralización en tiempos de recursos escasos, supone compartirlos con poderes a niveles regionales y municipales. Con ello se crean nuevos grupos de poder a esos niveles, que compiten con el estado central, que pierde capacidades y deja áreas importantes en manos de autoridades aún más ineficientes que las del estado central. Los ejemplos de descentralización exitosa de países del llamado primer mundo se han tratado de exportar sin tener en cuenta que se hacen sobre estructuras estatales centrales débiles, como son los de la mayoría de los países del tercer mundo. Descentralizar implica derivar recursos hacia autoridades regionales o locales vaciando el estado central y crear "pequeñas oligarquías" que a ese nivel replican las prácticas del pasado del estado central. El estado también es jaqueado por la acción de buena parte de las organizaciones no gubernamentales que, como ya indicamos, también compiten por recursos que antes administraba el estado en exclusividad, y llevan adelante proyectos que crean parcelas de poder dispersas y también reiteran, en otra dimensión fenómenos de oligarquización, clientelismo y corrupción.
- Es cierto que la maquinaria estatal preexistente era débil, en buena medida también corrupta e ineficiente. Pero al quitarle atribuciones y recursos y sólo en menor medida reducir su personal, la burocracia de los países de América Latina de las últimas décadas ha pasado a ser un "estuche vacío de contenido", utilizando la expresión weberiana. El ritualismo deriva hacia la acción sin sentido, se pierde la orientación hacia fines, y consiguientemente el desprestigio y la falta de legitimidad de esas burocracias ha crecido. Por razones electorales y sociales el estado no pudo desprenderse de esa masa de funcionarios. El ajuste ha pasado por la baja de los salarios reales, por el elentecimiento en el reclutamiento de gente joven, lo que acentúa más la falta de adecuación de esa máquina sustancial para el buen funcionamiento estatal, por la pérdida del personal más dinámico y de mejor preparación, dejando a cargo de los puestos a mediocres e ineficientes. Este proceso de recorte del estado central ha determinado también el crecimiento de otras organizaciones pues mucha gente ha buscado refugio en burocracias regionales y locales.
- Para sociedades acostumbradas a dirigirse al Estado con sus demandas de regulación y provisión de bienes, servicios y oportunidades, las políticas económicas emanadas del "consenso de Washington" hicieron que la percepción respecto a los partidos y los políticos cambiase rápidamente. Los partidos dejaron de ser máquinas útiles y confiables y los políticos sospechosos de ser meros oportunistas corruptos. Comenzó una etapa de fuerte "antipolítica", implicando un de cambio en los estilos y los actores políticos, que fue acompañado por la aparición de los medios de comunicación como actores sustanciales de las campañas electorales, por el uso de técnicas de medición de la opinión de la opinión pública y por el uso propagandístico de las mismas. Tras los interludios dictatoriales de los setenta y ochenta, en la mayoría de los países en los que floreció la antipolítica aparecieron nuevamente caudillos. Estos lo hacían en un marco democrático, que se suponía que no favorecía su acción. Pero usufructuaron los sentimientos antipolíticos presentes en la masa de la población y se presentaron como "outsiders", como personas "no contaminadas" por "la-vieja-política-y-clase-política-corrompida".
- En este escenario han actuado las organizaciones militares de la región en los últimos años. El estado y el régimen político al que sirven se encuentran fuertemente debilitados. Ante esta situación la autonomía funcional de las fuerzas militares se ha acentuado, aunque en una forma diferente respecto al pasado. Las políticas de ajuste llevaron al retorno del estado "gendarme", en el cual las funciones financieras (recaudación de impuestos), justicia y seguridad y defensa pasan a ser sustanciales, pero ni siquiera en la forma clásica. El estado ha dejado de ser el monopolizador de la violencia. Las compañías de seguridad privadas suelen tener contingentes similares en número y tan ineficientes y mediocres como los estatales. También se ha privatizado parcialmente el cobro de tributos e impuestos. La función justicia es notoriamente ineficiente en la mayoría de los países de la región. En este marco el fin de la guerra fría y de los movimientos subversivos (la situación colombiana merece un tratamiento especial), la cancelación creciente de los conflictos fronterizos entre estados de la región latinaomericana, comenzó a dejar a las Fuerzas Armadas de la región roles marginales.
- Sin embargo, en muchos de los países latinoamericanos hay zonas donde la presencia estatal sólo se reduce a un contingente de la fuerza militar. Siguiendo tendencias históricas del pasado hay diferencias notorias entre los diversos establishment militares. Los sureños derivan sus patrones de organización, ideología y ethos de los ejércitos de un modelo europeo, los predominantes desde fines del siglo XIX fueron el francés o el alemán y sus marinas del británico. Suponen la herencia de los valores medioevales, heroicos y trascendentes. Si bien desde la segunda guerra mundial se superpuso la influencia de los EEUU, esa impronta de origen permanece. Las mayoría de las fuerzas militares centroamericanas y caribeñas, en cambio, fueron una creación de los EEUU y fueron suprimidas antes de terminar el siglo XX, sea por movimientos revolucionarios o por sus propios creadores como ocurrió en Panamá en 1989, en la Dominicana en 1965 y en Haití en los noventa.
- En el pasado se discutió si las FFAA eran sólo un instrumento de poderes oligárquicos, o "representantes - intérpretes" de los intereses sectores emergentes como las clases medias, o de sectores postergados, como se vio en el Perú de Velazco Alvarado. Para otros, a veces sin dejar de reconocer ese carácter de instrumento de otros, las FFAA eran, fundamentalmente, un actor autónomo que defendía sus intereses corporativos y que justificaban su acción por un mito fundante trascendente. Eran las creadoras de la nación y del estado, preexistían a la formación del estado y la nación independientes, y, consiguientemente, eran sus custodias y conformaban una institución tutelar situada por encima de las demás y de sus conflictos. A esta ideología dominante en las fuerzas militares del sur, se agregó, en los períodos de lucha contras las organizaciones subversivas una ideología justificadora de la represión violenta, en forma de "guerra sucia". Se consideraba que la subversión era el error, una forma moderna de herejía, que subvertía valores tradicionales que había que defender, una ideología trascendente que las hacía custodias de los valores de occidentes contra la "acción disolvente que emergía del movimiento comunista internacional".
- La dura acción represiva desprestigió a los militares de casi toda la región. Aún en el caso del Perú, en el cual la lucha contra Sendero Luminoso contó con buen apoyo en la población, el hecho que al mismo tiempo participaran del régimen de Fujimori, no las dejó en buena posición. Sólo en contados países, como Ecuador y Venezuela, los militares escaparon a esa situación. Las fuerzas que siguieron el modelo de las Guardias Nacionales, promovidas por EEUU, sin ese ethos trascendente fueron derrotadas por revolucionarios en Cuba y en Nicaragua y fueron sustituidas por nuevas fuerzas dependientes del partido político ganador. En Nicaragua la misma evolucionó hacia la forma de un ejercito clásico latinamericano luego de la derrota electoral sandinista, protegiendo los intereses corporativos de su cuerpo de oficiales, aceptando una convivencia con los políticos liberal-conservadores. Sin embargo, esta fuerza carece de una motivación trascendente propia. La guardia de la República Dominicana fue destruida, en parte por una insurrección popular, y rematada por la acción de la intervención militar exterior. Fue sustituida por una pequeña fuerza militar profesional. En Panamá la Guardia evolucionó hacia una Fuerza de Defensa, cuya dependencia de Manuel Noriega terminó por condenarla a la derrota a manos de sus creadores, los EEUU en la "intervención" de 1989, así como ocurrió con la guardia haitiana que fue desmantelada con las amenazas de intervención de 1994 que fue aceptada por el Gral. Raúl Cedrás, último jefe de la guardia. Esos dos países junto con Costa Rica sólo tienen precarias fuerzas policiales.
- En la mayoría de los países de la región las militares están en una situación de "hibernación". Sus presupuestos han bajado, su peso político está notoriamente disminuido, pero, salvo los casos citados anteriormente de las fuerzas creadas por EEUU, ninguna fuerza militar de la región fue aniquilada. Ni siquiera las fuerzas militares que sufrieron derrotas militares notorias, de la cual el mejor ejemplo es Argentina. La pérdida de la guerra de Malvinas, una "guerra exterior", "marginal", tuvo menores consecuencias que la derrota política que implicó la práctica de la "guerra sucia", incluyendo el "terrorismo de estado", contra los subversivos. Por lo tanto, aunque maltrechas, siguen siendo un actor a considerar en el escenario argentino. En Venezuela son parte importante de la estrategia de Hugo Chávez para mantener su proyecto de revolución, que por ahora no pasa del plano verbal. En Colombia son uno de los sectores armados claves del juego político-militar en el que participan también guerrilleros de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ENL (Ejército Nacional de Liberación), los para - militares de la AUC (Autodefensas de Colombia) y los consejeros militares (oficiales y privados) de los EEUU. En la mayoría de los otros países condicionan, en mayor o menor medida, la acción gubernamental.
- Las relaciones entre las organizaciones militares y los regímenes políticos y el gobierno ha sido conflictiva en más de un país de la región latinaomericana, pero en la mayoría se ha llegado a un acomodamiento mutuo. En la práctica esto ha significado que las organizaciones militares han hecho los ajustes "necesarios", imprescindibles para ajustarse al régimen político democrático y a la a situación de ajuste económico permanente. No hubo reformas fuertes de las organizaciones militares en la región. Argentina, tras las rebeliones que se sucedieron entre 1987 y 1991 logró que la autoridad civil se impusiera a la fuerza militar y emprendió un proceso de transformación fuerte, el más importante en la región, pero sin resultados sustentables. Por ejemplo, la ley que impide a las fuerzas militares participar en conflictos internos comienza a ser discutida, visto el escenario mundial que emergió tras los atentados registrados el 11 de setiembre del 2001 en EEUU. Pero, también Argentina muestra el otro extremo del manejo: las fuerzas militares se consideran "ahogadas" en su acción al retacerles recursos. Esta política que se ha reiterado en cada fase crítica de la situación económica por parte de los ministros de finanzas de la región, trata de demostarle a los mandos militares que tienen que reducir su personal, equipos, lo que supone cambios en su organización y despliegue, pues, a último término para esos sectores se trata de un sector que simplemente ocasiona gastos, sin traer retornos para la economía y la sociedad. Esta posición de los ministros de finanzas es sostenida por la clase política en su conjunto y por los factores de poder internacionales. Las fuerza militares saben que no pueden enfrentar estas decisiones frontalmente, pero practican constantes acciones defensivas para tratar de mantener su peso en la estructura del estado. Suponen, sin equivocarse mucho, que seguirán siendo necesarias en el futuro.
- Muchos de los gobiernos (con el apoyo meramente tácito de la oposición) apelaron al mismo recurso: retacear recursos, bajar el presupuesto, sin intervenir mucho en los puntos claves: definición de misiones, cambios en la organización y despliegue, cambios en el reclutamiento, educación militar y sistemas de disciplina y justicia militar. Los cambios registrados, en su gran mayoría son el resultado de iniciativas provenientes de las organizaciones armadas aceptadas por las elites civiles, pero no de iniciativa de éstas últimas. Los ministerios de defensa siguen siendo organizaciones de poca relevancia en la conducción de las FFAA, no hay una elite civil importante en la región que maneje los problemas de defensa y seguridad y académicamente el tema continúa siendo marginal. Tras veinte años de un proceso de democratización el lugar de las fuerzas militares en estos nuevos estados disminuidos continua sin definirse.
- Por consiguiente no es de extrañar que aparezcan nuevas formas de violencia. Aunque disminuido, el Estado actual todavía puede controlar los estallidos de protestas, pero a costa de desgaste de la legitimidad de sus instituciones. La prédica referida a los convenios internacionales para protección de los DDHH sigue maniatando a los estados y a sus fuerzas policiales y militares, frenando su actitud represiva. Pero, como se sabe, las lecciones de la historia rara vez se aprenden. Aunque en otras formas y contextos el pasado puede reaparecer. La promesas de una vida mejor que se supone vendrían junto con la democracia no se dieron para la masa de la gente, pero, por ahora, aunque con restas importantes, buena parte de la región ha asegurado estabilidad política, y esto no es poco en el escenario mundial de hoy en día. Pero la situación es precaria, especialmente por las demandas de nuevas clases medias o de sectores populares que sienten la inconsistencia de status entre sus aspiraciones y lo que pueden lograr, entre la autopercepción de lo que son sus conocimientos y derechos y lo que el sistema puede realmente darles. Por ahora, la situación es controlable y no hay presiones internacionales que hagan muy necesario mantener organizaciones militares importantes. Por ello los militares aceptan este acomodamiento que supone asumir posiciones defensivas, que a veces suponen tomar decisiones de cambio, en su relación asimétrica con los gobiernos, regímenes políticos y estados a los que deben servir.
Notas:
Parágrafo 1. La inflación de diagnósticos es una expresión de Albert Hirschman de los años 70.
El populismo ha dejado de ser un tema de estudio contemporáneo referido a América Latina. Entre los nuevos trabajos puede citarse la versión revisada de la compilación de 1978 que hizo Michael L. Conniff, Populism in America Latina. (University of Alabama Press, 1999) y la clásica de June Nash, Juan Corradi y Herbert Spaulding, Ideology and Social change in Latin America (Gordon & Breach Pu. 1977).
Parag. 3. El concepto de "integración negativa" fue acuñado por George Roth en su libro The Socialdemocrats in Imperial Germany (Totowa: The Bedminster Press, 1983) para referir al proceso mediante el cual los SD alemanas mantuvieron su retórica en favor del socialismo, mientras que en la practica aceptaban la sociedad capitalista atemperada por los mecanismos de protección implantados en tiempos de Bisckmark. Extendiéndolo lo referimos a toda organización política que tiene una referencia ideológica o programática de tipo socialista, que opta por una práctica integradora al sistema capitalista dominante.
Parag. 4. La expresión "revolución en libertad" indicaba que el proyecto de cambio se intentaba llevar a cabo sin apelar a la violencia y sin afectar los derechos fundamentales, distinguiéndose de este modo del modelo castro-guevarista. Reforma.
La expresión se debe a John Williamson estampada en The political economy of policy reform (Washington: Institute for International Economy, 1991) para referir al conjunto de medidas propulsadas por las instituciones creadas en Bretton Woods, el FMI y el Banco Mundial, para reducir el gasto estatal, privatizar las empresas económicas de los estados, llevar adelante políticas severas de ajuste fiscal, reducir el número de funcionarios de las burocracias públicas, etc.
Parag. 5. Velazco Alvarado era conocido popularmente como el "chino", sobrenombre que tenía en el Ejército. Por su ascendencia oriental, Fujimori también tuvo el mismo apodo.
La referencia "polpotiana" es al tipo de régimen envisionado por el "Camarada Gonzalo", el jefe de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, era uno similar al encabezado por Polt Pot en Cambodia en los setenta.
Sobre el tema de la "antipolítica" y los "nuevos caudillos" ver Carina Perelli et alia. ed., Partidos y clase política en la América Latina de los 90 (San José CR: IIDH-CAPEL, 1995)
Parag. 7. La expresión "escudo de los débiles" se debe al citado Batlle y Ordoñez, empleada en una Convención partidaria, argumentando para incluirla en el programa de su organización política.
Parag. 10 "Ladinismo". Conducta de resistencia de poblaciones mestizas.
Parag. 12. La expresión es un resumen del discurso predominante emanado de las organizaciones militares que manejaron directa o indirectamente los gobiernos autoritarios de los años setenta en los países de América del Sur. La separación neta entre el bien y el mal y quién lo encarnaba fue una de claves de la justificación de la represión.
La dictadura comisarial era una institución de la República Romana que entregaba por tiempo limitado el poder a un Dictador para afrontar una crisis grave. La elaboración moderna del concepto se debe a Carl Schmitt, La Dictadura, (Madrid: Revista de Occidente, 1968), obra de los años veinte. Utilicé este concepto en 1981 para referir a los autoritarismos sureños. Ver J. Rial, "Transitions in Latin America on the threshold of the 1990s" in International Social Science Journal. # 128. The Age of Democracy (London: Blackwell/Unesco, 1991)
Parag. 15 . Sobre las diversas variantes del concepto de sociedad civil ver Jean Cohen and Andrew Arato, Civil Society and Political Theory, (Mass.: MIT Press, 1994) y el más reciente A. Arato, Civil Society, Constitution and Legitimacy (NY: Rowman & Littlefield, 1999)
Parag. 18. Para referir a los marcos actuales que suponen la imposición de la globalización seguimos a los textos de Manuel Castells, The Information Age (Malden, Mass., and Oxford: Blackwell, 1997/98, 3 vols.), un fresco de la sociedad actual que sigue el patrón del clásico de Max Weber, Economía y Sociedad. Ver también la reciente elaboración de Peter Drucker, "The next society", en un suplemento especial de The Economist publicado el 1st. November 2001 denominado THE NEAR FUTURE. Es importante tener en cuenta también la idea de la idea del hansa de ciudades dominantes puede verse en Keniche Ohmae, The end of the Nation State (London:Harper Collins, 1996). El atentado a la "torres gemelas", el World Trade Center, en Nueva York el 11 de setiembre del 2001 mostró como funciona esa hansa de ciudades y su jerarquía. Atacar el símbolo del dominio financiero tuvo un efecto inmediato en mercados que se sentían ya debilitados por el proceso descendente del ciclo económico.
Parag. 20. La expresión "estuche vacío de contenido" indica que queda sólo una forma, recurrente, sin sustancia, de acuerdo con Max Weber.
Parag. 26. La metáfora de la "hibernación", se usa para indicar una actividad cerrada al ámbito corporativo, con escasa visibilidad social y política, para protegerse en tiempos en que las corporaciones militares no tienen el aprecio de las sociedades a las que deben servir.