El fin de la neutralidad

Rocío San Miguel
13 de julio de 2006


Han pasado inadvertidas, a pesar de la importancia que tienen para las relaciones colombovenezolanas, las recientes declaraciones dadas por el presidente Chávez en ocasión de iniciarse los trabajos del ‘’ Gasoducto Transcaribeño’ ’, en un evento al que asistieron los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe, y de Panamá, Martín Torrijos.

Una declaración que encierra un cambio estratégico en las relaciones del Estado venezolano con Colombia y un cambio táctico de Chávez con los irregulares colombianos, al afirmar el Presidente venezolano lo siguiente: “Debe saberlo toda Colombia, todos los factores políticos, militares y el pueblo colombiano: ni el gobierno ni el pueblo venezolano apoyan o apoyarán movimiento armado alguno en Colombia”

Con estas declaraciones se rompe la política de neutralidad que comenzó a regir las relaciones del Estado venezolano frente al conflicto colombiano, desde febrero de 1999, cuando el presidente Chávez, entonces muy dado a expresar sus líneas de acción, indicó: “Siendo neutrales podemos tener la moral para interceder en el conflicto. No somos ni enemigos del gobierno de Colombia ni enemigos de la guerrilla colombiana”.

Un giro demasiado importante para el futuro de las relaciones entre el gobierno venezolano y la guerrilla colombiana. Pero también para el sistema de alianzas y cooperación entre las fuerzas armadas de Colombia y de Venezuela.

A partir de estas declaraciones se activan obligatoriamente por parte de Venezuela, todas las acciones conjuntas con el Ejército y demás cuerpos de seguridad de Colombia, que permitan localizar y capturar guerrilleros que ingresen a nuestro país, de forma tal de evitar apoyar los movimientos armados en Colombia. Es deber de Venezuela confiscar todas las cuentas o bienes que posean miembros de grupos armados de Colombia en nuestro país.

Y adicionalmente necesario para el gobierno de Chávez, replantearse el apoyo que brinda Venezuela al proceso de paz.

Con las recientes declaraciones del Presidente de Venezuela cambian las nociones de “amigo-enemigo” respecto al conflicto colombiano. Ahora pasa claramente y sin duda a ser amigo de Venezuela, el Estado y por ende el gobierno colombiano. Y entra a la categoría de enemigo, todo movimiento armado y por ende irregular presente en Colombia. “Oído al tambor”. Todo esto, si tomamos en cuenta que las declaraciones de un Presidente generan compromisos internacionales. Quedará por verse la realidad operacional.


Fuente:
Publicado en el Diario Tal Cual – Venezuela
Columna Semanal “Seguridad y Defensa”
http://www.talcualdigital.com