LA ASUNCIÓN DE EDUARDO RODRÍGUEZ

El pasado jueves 9 de junio finalizó con la asunción de un nuevo presidente en la República de Bolivia. Eduardo Rodríguez, presidente de la Corte Suprema de Justicia y tercero en la línea de sucesión presidencial, asumió la presidencia luego de la renuncia de Carlos Mesa y las consiguientes renuncias del presidente de la Cámara de Senadores Hormando Vaca Diez y del presidente de la Cámara de Diputados Cossi.

Luego de las largas jornadas de las últimas semanas en las cuales la situación boliviana se fue deteriorando cada día más, se llegó al pasado jueves 9 de junio con un cuadro de situación complejo y caótico. El renunciante Carlos Mesa Gilbert así como el diputado nacional Evo Morales, líder del MAS, pedían la renuncia de Vaca Diez al cargo que le correspondía asumir según la sucesión presidencial (la cual este aspiraba a obtener y retener hasta el 2007), mientras, las movilizaciones eran permanentes junto con los más de 150 cortes de ruta que reclamaban la asunción de Rodríguez (otros sectores sociales más radicales reclamaban la disolución del Congreso y la inmediata nacionalización de los recursos) y los sectores cruceños que reclamaban la asunción presidencial de Vaca Diez, oriundo de Santa Cruz.

Frente a esta puja de poder, en la cual la postura de Vaca Diez parecía inamovible ya que había logrado pactar con los partidos tradicionales que dominan el Congreso para mantenerse en el cargo hasta el 2007, hubo 2 hechos que determinaron el camino a seguir: el primer fue dado por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Luis Alberto Aranda Granados, quien brindo una conferencia de prensa vestido con uniforme de combate, en la cual exhortó a Vaca Diez a renunciar al cargo y facilitar la asunción de Rodríguez en un implícito mensaje para lograr la pacificación del país. El segundo hecho fue la muerte de un minero en manos de la Policía Militar, hecho que generó una mayor movilización contra el Congreso y contra Vaca Diez por parte de los sectores sociales, frente a la cual los congresales decidieron quitarle el apoyo a Vaca Diez y le pidieron la renuncia a la presidencia.

Finalmente, Vaca Diez accedió a renunciar al cargo y facilito la asunción de Eduardo Rodríguez quien, según lo señala la Constitución boliviana, por ser el presidente de la Corte Suprema de Justicia y asumir el cargo antes de transcurrido tres años del periodo presidencial, deberá convocar a elecciones para elegir presidente y vicepresidente para lo que resta de ese mandato, en este caso hasta el año 2007, en un periodo máximo de 150 días; con el desafío adicional de lograr una reforma legal con el aval del Congreso para poder llevar a cabo elecciones generales durante este año que renueven la totalidad del pleno del Congreso como lo exige gran parte de la sociedad.

En lo que respecta al plano internacional, el renunciante Mesa solicitó a la Argentina, Brasil y la ONU el envío de observadores para que verifiquen el proceso de sucesión presidencial en un ambiente en el cual varios países como Argentina, España, Chile, Perú e Israel habían comenzado a evacuar a sus ciudadanos que se encontraban en Bolivia. La Argentina envío al ex canciller Alconada Sempé, el Brasil envió al asesor de la presidencia para asuntos internacionales, Marco Aurelio García, mientras que el Secretario General envió al colombiano José Antonio Ocampo. Los representantes del Brasil y la Argentina regresaron a sus respectivos países 4 días luego de la asunción de Rodríguez una vez que este ya había negociado una tregua con los NMS y se delineaba su gabinete de transición, mientras que el representante de la ONU se mantuvo en Bolivia por pedido expreso de Rodríguez y finalizó su misión el 17 de junio.

Finalmente se debe mencionar que el Grupo de los Ocho (G8) emitió una declaración por la cual mencionaba que condonaría el 100% de la deuda con organismos multilaterales de Bolivia aliviándolo de pagar US$ 1500 millones por año, pero esto siempre y cuando Bolivia acate y cumpla con ciertos requisitos y objetivos determinados por el G8, requisitos y objetivos que son casi imposibles de cumplir. Así Bolivia comienza hoy día a transitar un duro camino de transición que culminará en la asunción de un nuevo gobierno para fin de año que deberá atender a todas las históricas demandas que mantienen al país en una crisis permanente.