La reciente asunción presidencial de Eduardo Rodríguez, presidente de la Corte Suprema de Justicia, es el corolario de una situación de profunda crisis desatada principalmente a partir de los sucesos de octubre de 2003.
Múltiples actores y posturas fuertemente encontradas confluyen en esta crisis, donde reclamos de autonomías y secesión, proyectos de nacionalización de hidrocarburos, intentos de golpe de Estado, reclamos por la realización de una Asamblea Nacional Constituyente, sitio de la ciudad capital, constante bloqueo de caminos, permanente movilización de la sociedad, enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas militares y de seguridad, reclamos de identidad por parte de sectores indígenas históricamente relegados, un poder político asilado, presiones empresariales de sectores vinculados a la extracción de los hidrocarburos, presiones diplomáticas externas y una evidente fractura entre sociedad y Estado potenciada en los últimos años, confluyen en un cuadro de situación donde el intentar tender escenarios para el futuro es casi imposible y donde una real solución a la crisis es muy difícil de vislumbrar.
Los próximos meses serán claves para analizar la evolución del conflicto. Al momento de presentar este párrafo, el congreso aprobó un proyecto que unifica los comicios para presidente, vicepresidente y legisladores, que se realizarán el 4 de diciembre. También fue aprobada la fecha del 2 de julio de 2006 para la elección de la asamblea constituyente y para el plebiscito por las autonomías regionales. Ahora las normas deberán ser promulgadas por el actual presidente provisional, Eduardo Rodríguez, quien debe lograr un acuerdo político para una reforma constitucional que lo habilite para convocar las elecciones generales y no sólo las de presidente y vice como se permite en la actualidad.
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Actualización: Julio de 2005